Escuchar a la ciudad

Posted on junio 18, 2020 por

0


Hablar de ciudades no solo trae a la mente imágenes, también sonidos característicos, que cambian según variantes físicas y el contexto social y cultural. Es de esperarse cierto nivel de bullicio con el tropel de una ciudad y esto es parte de su carácter estimulante.  Pero, si se exceden ciertos niveles de ruido, este puede ser perjudicial.  Así como muchos otros aspectos de la vida en la ciudad, el sonido o ruido en ella tiene impacto sobre la salud, así como en el bienestar en condiciones físicas y subjetivas.  El canto de las aves, o el rumor de la calle resulta estimulante, pero el ruido sostenido o impredecible nos puede causar tensión, perturbar el sueño, e incluso dañar nuestro sentido del oído.

Fotografía por el autor, 2019. Creative Commons.

Salud auditiva

Los problemas de audición son difíciles de detectar, particularmente, cuando se originan en el nacimiento o la niñez.  Muchas veces, aún cuando se trate de una discapacidad auditiva marcada, no se logra detectar temprano y eso suele conllevar dificultades para el aprendizaje, a veces se presentan percepciones equivocadas sobre las capacidades de los niños.  También es difícil conocer el impacto que tiene sobre nuestra salud y el paisaje de sonidos de la cuidad.  

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1,100 millones de jóvenes en el mundo pueden estar en riesgo de sufrir pérdida de audición debido a prácticas nocivas.  Entre estas están el uso de reproductores de música con audífonos en volumen excesivo y la exposición a altos niveles de ruido en clubes, discotecas y bares.   La pérdida de audición entre adolescentes pasó de 3.5% en 1994 a 5.3% en 2006.   La pérdida de audición que nos provoca el ruido es irreversible. 

El ruido se mide en decibelos y al considerar el ruido ambiental se consideran medidas como los decibelos ponderados A (dBA) que se concentra en frecuencias medias, descartando aquellas muy bajas o altas, que son menos perceptibles al oído humano.   Se considera que los ambientes con sonidos hasta 70 dBA son seguros y que los ruidos por encima de 85 dBA pueden causar pérdida de audición.   Para proteger a la mayoría de las personas, el nivel del sonido en balcones o terrazas exteriores no debe exceder 55 dB LAeq o Decibelios de nivel equivalente contínuo. 

Mientras más fuerte es el nivel de ruido, más rápidamente causa daño. Según un gráfico  del Instituto Nacional de Discapacidad Auditiva y Otros Desórdenes de Comunicación, de los Estados Unidos de América, cuando se excede el umbral de 85 dBA, como puede ocurrir en un cine o con una podadora de grama, se pueden producir daños en ocho horas.  Sin embargo, en 14 minutos a 100 dBA, que pueden producirse en eventos deportivos, conciertos, o hasta con audífonos, también nos puede lastimar los oídos.   En apenas dos minutos la sirena de una ambulancia o los fuegos artificiales también nos pueden causar pérdida de audición.  Otras fuentes de ruidos altos son aviones, trenes, vehículos sin silenciador, o peor, con ‘troneras’. El sonar de las bocinas o ‘pitos’ de autos y camiones. La pérdida de audición puede darse gradualmente , es prevenible y, como se dijo antes, es permanente. 

El sonido de Panamá

En Panamá es frecuente que los autos, motos, camiones o buses suenen sus bocinas sin estar en peligro de accidente.  En los grupos de asociaciones vecinales es muy frecuente escuchar quejas sobre música estridente, sea de fiesta o religiosa.  Por las calles pasan vendedores de vegetales y chatarreros anunciándose con megáfonos. Se demarcan zonas hospitalarias, escolares y residenciales con señales que exigen no sonar la bocina y estas son ignoradas por el público en general.  

En los buses ‘diablo rojos’ los ‘piratas’ y las ‘chivas’ o transporte interurbano se ha reportado por años que llevan música demasiado alta, condenando a quienes no tienen acceso a vehículos de transporte más formales como el metro o metrobus a exponerse a molestias, tensión y hasta daños a su audición. 

Se han publicado investigaciones de la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica de Panamá en los que se encuentra que en Panamá se exceden los niveles de sonido recomendados por la OMS.  Estos altos niveles de ruido se encuentran en distinas zonas de la ciudad, aún en aquellas donde hay hospitales, universidades, escuelas, iglesias y zonas residenciales. En la realidad actual hay mayor silencio, pero aún este es interrumpido con cierta frecuencia por camiones que suenan la bocina, camiones de recolección, motocicletas ruidosas y música entre otros.

Fotografía por el autor, 2019. Creative Commons.

Oir es vivir

La Fundación Oir es Vivir (FOEV) nace en Panamá en 2008, dedican sus esfuerzos a prevenir y detectar la discapacidad auditiva, particularmente en la temprana niñez.  Canalizan donaciones, recursos y coordinación para ayudar a familias por medio de exámenes de tamizaje auditivo y apoyo para diagnósticos cuando es necesario.  Lo hacen con acciones de concienciación y educación.  Han liderado, desde 2012, la campaña #Solo1Minuto para respaldar el Día Internacional de Conciencia Sobre el Ruido en nueve ocasiones.  Esta campaña nace del Center for Hearing and Communications hace 25 años y se conmemora haciendo un minuto de silencio de 2:15 a 2:16 pm de la hora local en cada lugar, el último miércoles de abril cada año.  La edición más reciente fue el pasado 29 de abril.  Por dos años han realizado con mucho éxito una subasta de arte, con obras de distinguidos artistas nacionales.  Este año la harán por medio de una plataforma digital. 

Tuve una reunión virtual con Giovanna Troncoso y Milena Orfila, presidenta y tesorera de FOEV respectivamente, quienes me orientaron y brindaron información para este escrito.  Para conocer más sobre los recursos informativos, actividades y programas de la fundación se puede consultar su página web.  Allí se puede informar sobre como participar en alguna de sus actividades, ya sea que usted las pueda apoyar o necesite alguna orientación o ayuda. 

¿Qué hacer?

Como individuos, las principales acciones que podemos llevar a cabo para cuidar nuestra salud auditiva y la de nuestra familia son:  controlar el volúmen de nuestros audífonos y los de nuestros hijos;  alejarnos del ruido y usar tapones de oído, u orejeras cuando sabemos que estaremos expuestos.

Como sociedad, debemos apoyar para que, como en otros países, el tamizaje auditivo se le realice en Panamá a toda la población en la niñez temprana y sin costo.  También se debe concienciar activamente al público a identificar los lugares donde hay ruido excesivo, evitarlos o protegerse. Se debe estudiar y diseñar mecanismos para habilitar a las autoridades de salud a realizar monitoreos de niveles de ruido.  Y se debe apoyar una agenda de investigación científica sobre niveles de ruido. 

También es importante sensibilizar y capacitar a la fuerza policial y de tránsito de manera en que conozcan las realidades del tema y puedan detectar a quienes sobrepasan con sus motores y equipos de sonido los niveles permitidos de ruido en sus vehículos privados, de transporte selectivo, colectivo y motorciclistas.  En Panamá existen por ley penalidades por exceso de ruido pero, ¿Conocemos de alguna instancia en que se haya multado a alguien por ello?

Este artículo fue publicado originalmente en el diario La Estrella de Panamá el viernes 22 de mayo de 2020.

Creative Commons License

Los materiales presentados en Colcha Urbana son propiedad intelectual de su autor bajo una licencia de Creative Commons, según describe con detalle el hipervínculo,  en Castellano. Con base en el trabajo presentado en panurbis.wordpress.com.  Se puede obtener permisos adicionales contactándo directamente a este sitio web.

https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/deed.es_ES

Posted in: Urbanismo