¿Es natural una inundación?

Posted on mayo 7, 2020 por

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Este artículo fue publicado en el diario La Estrella de Panamá el sábado 14 de marzo de 2020.

La moneda tiene dos caras, hay un Panamá de logros y potencial y otro del riesgo. El del logro es el que amplió el canal y construyó dos líneas del metro, enfilando más megaproyectos. A ese mismo país, pertenecen, por ejemplo, aquellos jóvenes estudiantes, deportistas, emprendedores y universitarios que con su gran potencial, cada año nos dan más alegrías y orgullo al leer titulares anunciando sus participaciones y triunfos en eventos académicos,  deportivos, de innovación y emprendimiento internacionales, ganan concursos, becas y patrocinios, entre otros.

Pero esta realidad convive con otra, todos los años hay en Panamá quienes pierden sus enseres: colchones, electrodomésticos, recuerdos.  Vemos en las noticias las casas inundadas y a las autoridades llegar heroicamente con colchones. También se sufre por incendios, derrumbes, explosiones, caídas de árboles, pero cómo hacer frente a estos eventos que no se sabe dónde ocurrirán ¿Es inevitable el sufrimiento? ¿Es esto muestra de una fuerza mayor, del deseo de una divinidad?  Estas preguntas tendrán distintas respuestas si se les responde desde la resignación que si se hace desde lo que somos capaces de lograr.

Autoridades llegan con colchones al sitio del incendio de la casa Boyacá, en San Felipe, la mañana después del incendio en la madrugada del 21 de febrero de 2018

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Fotografía por el autor, 2018. Creative Commons.

En cierta medida, la planificación de las ciudades y ordenamiento del territorio se puede resumir con los fines de aprovechar al máximo los potenciales y minimizar los riesgos.  También se debe cultivar la resiliencia, la capacidad de reponerse de las adversidades que ocurren cuando el riesgo existente se manifiesta. Por ejemplo, es distinto que una compañía transnacional de agricultura decida cultivar en las márgenes de ríos, calculando que las cosechas de los años en que no se inundan, rinden más que las pérdidas de aquellos años en que sí; que, cuando una familia construye una vivienda improvisada dentro del plano de inundación de cincuenta o cien años, al desconocer el riesgo y encontrar que esa vivienda informal en ese lugar es su única alternativa.

Sitio del deslizamiento de tres casas en Nueva Libia, el 22 de noviembre de 2016

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Fotografía por el autor, 2018. Creative Commons.

Para entender mejor el riesgo debemos definirlo y desglosarlo en sus componentes: la amenaza, la exposición y la vulnerabilidad. Utilizaremos para esto definiciones de la Política Centroamericana de Gestión de Riesgo, abreviadas y modificadas.  El riesgo de desastres es la probabilidad de se presenten consecuencias sociales y económicas adversas en un sitio particular y en un tiempo definido; la amenaza es el peligro asociado con la probable ocurrencia de fenómenos físicos; la exposición son aquellos elementos que están expuestos a que les afecte ese fenómeno; y la vulnerabilidad es la susceptibilidad de estos elementos a que les ocurra un daño.

Diagrama de los componentes del riesgo

Diagrama riesgo

Diagrama elaborado por el autor por el autor, 2018. Según información de LA RED.

Para entender mejor el riesgo debemos definirlo y desglosarlo en sus componentes: la amenaza, la exposición y la vulnerabilidad. Utilizaremos para esto definiciones de la Política Centroamericana de Gestión de Riesgo, abreviadas y modificadas.  El riesgo de desastres es la probabilidad de se presenten consecuencias sociales y económicas adversas en un sitio particular y en un tiempo definido; la amenaza es el peligro asociado con la probable ocurrencia de fenómenos físicos; la exposición son aquellos elementos que están expuestos a que les afecte ese fenómeno; y la vulnerabilidad es la susceptibilidad de estos elementos a que les ocurra un daño.

Para ilustrar, imaginemos un pequeño pueblo costero, en el que se ha identificado que la amenaza más probable es la ocurrencia de un tsunami; el número de población es la exposición humana y el valor combinado de bienes muebles e inmuebles es la exposición económica; la vulnerabilidad de cada vivienda a ser afectada por el tsunami dependerá de qué tan fuerte es su construcción, la vulnerabilidad de la sociedad se relaciona al nivel socioeconómico, que se mide con indicadores sobre la educación, ingresos y ocupación de la población, entre otros.  Es decir, la amenaza se mide en términos de probabilidad y tanto la exposición como la vulnerabilidad tienen formas distintas de medirse tanto para la población y para los bienes, pero apuntan al mismo concepto. En la teoría, la vulnerabilidad y exposición se vinculan, porque “no puede ser vulnerable lo que no está expuesto”, sin embargo, al momento de elaborar un modelo probabilista de riesgo, es necesario establecer los valores de exposición humana y económica, así como la vulnerabilidad física de los elementos expuestos, para poder entonces calcular cuáles bienes serían afectados en distintos escenarios. .

Las raíces de la palabra desastre: dis (separación) y astro (estrella), data de cuando los romanos, a través de la mitología, atribuían sus fortunas y desgracias a los cuerpos celestes y las anomalías en el firmamento eran mal augurio.  El desastre se desencadena por una amenaza, encuentra una población o bienes expuestos vulnerables y se caracteriza por alterar la estructura de funcionamiento del área o comunidad afectada taan grave e intensamente que no puede ser enfrentada o resuelta de manera autónoma con recursos propios.

Antes de que se identificara los componentes del riesgo, se utilizaba siempre la expresión desastres naturales, se consideraba que eran inevitables, o que manifestaban la voluntad de un poder superior, que eran ‘actos de Dios’.  Hoy en día sabemos que el desastre, aunque se puede desencadenar tras la actuación de una amenaza natural, esta también puede por efectos de la sociedad sobre el ambiente (amenazas socio-naturales) como la degradación ambiental, que puede producir sequías, erosión, deslizamientos, inundaciones entre otros, o pueden originarse de amenazas producidas por el hombre, como accidentes industriales, conflicto o guerras.   Eso hace que se comience a usar la palabra desastre por si sola, considerando que la causa raíz de la amenaza puede ser de las antes mencionadas. Para considerar que algún evento es fuerza mayor o ‘acto de Dios’, se debe demostrar que este no era predecible ni evitable. Algo que ocurre cada año y varias veces al año y tiene una intensidad moderada, no entra en esa categoría.

La inundación es el evento destructivo que más ocurre en Panamá.  Normalmente son inundaciones repentinas, en las afueras de la ciudad que causan pérdidas parciales a un número relativamente pequeño de personas y viviendas.  Sin embargo, si sumamos los daños acumulados a lo largo de los años de que ocurran estas cosas en los mismos lugares, su efecto es mayor que el de los grandes eventos destructivos, por ejemplo el sismo de Limón en 1991 que afectó Bocas del Toro.  Este evento está descrito entre otros tres casos de estudio en el clásico Terremotos en el Trópico Húmedo. (vincular estos dos párrafos ‘ unificar?) Las inundaciones que ocurren varias veces al año hacia el este de Ciudad de Panamá en corregimientos como Juan Díaz y Don Bosco sirven para explicar lo que se conoce como riesgo extensivo, es decir, aquel que se genera por eventos de baja intensidad que ocurren con mucha frecuencia.

En casos extremos al contrario, de la más alta intensidad y baja frecuencia, sus causas no se logran explicar hasta después de que ocurre, entre estos están: el lahar del Volcán Nevado del Ruiz sobre Armero en 1985, los ataques en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y el terremoto y tsunami de 2011 en Tokio que desencadenó el derretimiento de reactores nucleares en Fukushima.   A este tipo de sucesos se les ha llamado ‘cisnes negros’, en el libro de Nassim Taleb del mismo título.

Notables expertos internacionales de La Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina, con experiencia bajo circunstancias culturales y de gobernanza muy diversa, usan la expresión ‘problemas no resueltos del desarrollo’ para señalar las contradicciones y dificultades que presentan las sociedades que no logran reducir el riesgo y a veces lo construyen.

La construcción de resiliencia en Panamá plantea muchos problemas no resueltos, que se deben abordar progresivamente.  ¿Será este el quinquenio en que comencemos a replantear nuestra relación con el riesgo de desastres?

Corregimientos con mayor riesgo en Panamá, según métricas

Corregimientos con mayor riesgo

Infografía por el autor con datos geoespaciales de Desinventar, Bing y el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), 2018. Creative Commons.

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