La contratación pública del urbanismo y arquitectura

Posted on julio 31, 2019 por

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El diseño de un proyecto representa un porcentaje muy pequeño del costo total, pero hace una gran diferencia en los resultados obtenidos. Esto aplica en el urbanismo como en la arquitectura e infraestructura. Escoger al mejor equipo profesional para cada proyecto es parte crucial del éxito de un proyecto. Es por estas razones que las modalidades de contratación pública son esenciales para el exitoso desarrollo de las grandes obras e instrumentos de ordenamiento estatales.

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Foto por  Mari Helin

Separar el diseño de construcción

Por muchos años en el gremio de arquitectos hemos pedido que se separe la contratación de diseños de la fase de construcción en los proyectos de contrataciones públicas y el establecimiento de los concursos de diseño como medio principal de adjudicación de los proyectos de urbanismo e infraestructura.

Separar el diseño de la construcción le aporta al diseño independencia suficiente para pensar en el beneficio del cliente y usuario final, por encima de los intereses del constructor.  En todo diseño hay una relación de costo beneficio entre la construcción y la operación, en algunos casos, invertir más en la construcción permite grandes ahorros en la fase de operación.  Cuando el diseñador está contratado por el constructor y no por el cliente final, existirá un conflicto que no tiende a favorecer el mejor resultado.

Los proyectos de ‘llave en mano’ y que incluyen el diseño y construcción en un solo rubro tienen ventaja solo en proyectos muy particulares y si se emplean fuera de ese marco producen un efecto completamente contrario a lo que aquí se propone.

Concursos públicos según el proyecto

En los países de con alto grado de desarrollo humano el concurso de diseño es una figura imprescindible para la adjudicación de contrataciones públicas de arquitectura, urbanismo e infraestructura. El concurso permite contratar directamente a la idea que más se ajusta a lo requerido por el cliente, de otra manera, se contrata al proponente que mejores calificaciones tenga ‘en papel’, que no siempre es el que logrará ofrecer el mejor diseño.  Los clientes de índole privada también se manejan muchas veces con la figura del concurso. Muchas veces las empresas grandes reúnen calificaciones a partir de la ejecutoria de su mejor planta profesional, pero no pueden asignar ésta a todos sus proyectos, incluso en muchos casos los expertos son contratados como consultores y no permanecen con la empresa, así que la ‘experiencia institucional’ no siempre refleja las capacidades de la planta fija profesional.

Hay concursos de distintas modalidades, sea por etapa, ámbito o convocatoria.  Por ejemplo, en los de dos etapas se hace una preselección de participantes, a los que se les ofrece un estipendio determinado para poder profundizar más sus ideas iniciales.   En temas de ámbito, un proyecto muy ambicioso y sin precedentes en el país se puede abrir a concurso internacional, mientras que uno más acotado puede circunscribirse a profesionales locales.  Finalmente, la convocatoria puede hacerse, según el caso, por invitación, por precalificación y abierta.

Es importante mencionar que para que la figura del concurso tenga éxito, como en cualquier otro caso, esta debe hacerse con altos estándares de honestidad y transparencia.  Debe ser por un proceso de selección ‘doblemente ciego’ (los jueces y concursantes son anónimos), los honorarios y estipendios se calculan según la tarifa oficial.

Habilitar a las empresas locales

El marco actual de contratación pública en particular a través de licitaciones genera varias dificultades:  Por una parte se exigen muchas calificaciones para el equipo profesional al momento de la propuesta, pero no se verifica en efecto que el personal clave presentado sea el que se contrata para hacer el trabajo; por otra parte, los requisitos de solvencia financiera y fianzas muchas veces están sobre dimensionados limitan la participación.  En algunos casos favorecen a empresas internacionales, que ‘lideran’ un consorcio, cuando la mayor parte del trabajo la hacen consultores nacionales, sean empresas de menor tamaño o personas naturales. En otros casos simplemente dejan por fuera a empresas de menor tamaño, pero que tienen la capacidad de brindar los servicios requeridos.

Existen excepciones, conozco casos en que por ejemplo una empresa extranjera aporta mucho a la experticia técnica de temas que no tienen mucho precedente en nuestro país o empresas nacionales con las que se puede hacer equipo exitosamente y se cumple lo pactado, pero por cada caso de estos que conozco, pero estos ejemplos distan de ser la norma.

Ahora que se está revisando la ley de contrataciones públicas, es buen momento para tomar las siguientes decisiones: 1) separar la contratación de fases de diseño y construcción; 2) promover formalmente los concursos de diseño; y 3) habilitar a las empresas nacionales grandes y pequeñas, exigiendo los requisitos necesarios, pero no más que aquellos y verificando que lo que se promete en la propuesta se cumpla en la ejecución.  Es lo justo para todos los participantes y principalmente, para el ciudadano que es el cliente y usuario final del producto.

Posted in: Urbanismo