Evento y Ciudad

Posted on abril 26, 2010 por

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Si la diversidad es la razón de ser de las ciudades, la diversidad de eventos y actividades es una de las cualidades más valiosas para una ciudad hoy en día.

Hoy asistí a una carrera de relevos en la Calzada de Amador, en que participaron mi hermana y amistades.  Recordé una oradora que presentó fotos de la maratón de Nueva York en la que las calles se convierten en columnas de corredores que avanzan y espectadores estáticos.

Los eventos en los que participamos conforman nuestra experiencia de la ciudad.  El Arquitecto italiano Aldo Rossi desarrolló el concepto de la ciudad análoga:  es decir hay una ciudad, física que existe y hay otra que cada persona construye en su mente y que tiene partes que conoce con más detalle y frecuenta, y baches desconocidos.

Al asistir a un evento, añadimos partes de la ciudad a nuestro mapa mental, nuestra ciudad análoga.

La relación entre urbanismo y loa eventos está bien documentada. Mi profesor  Brian McGrath nos dijo …”la ciudad es imágen y espectáculo”, algo que hace referencia a las teorías de Guy Debord y su movimiento Situacionista.  Tal vez en nuestros tiempo la imágen y espectáculo de las cosas tenga tanto significado como la sustancia.  Bernard Tschumi tituló dos libros “Event Cities” I y II.

Ejemplos más cercanos a nosotros son los festivales Rock al Parque y teatro callejero de Bogotá.

La calzada de Amador ha cambiado mucho en los últimos quince años, desde que en 1995 la ARI desarrolló un plan de convertirla en lo que es hoy, un lugar de  oferta para el esparcimiento y turismo. Eso trajo lo bueno y lo malo, la diversidad de oferta: bares, restaurantes, serivicios, comercios, hotel y también rellenos y tráfico.

Lo primero que se hizo fué construir estacionamientos, pavimentar e iluminar las veredas para caminar, trotar y andar en bicicleta.   En un escrito publicado en 2,000 ponía que:

La ciudad que hemos construido es muy impersonal. Muchas veces sólo vemos a las personas a través de los vidrios de su carro y el nuestro. A veces nos ceden el paso con un gesto amable y a veces gritan improperios que no podemos oír. Día tras día se crea la necesidad de escapar y salir de la ciudad y renovarnos; y esto es lo que está sucediendo ahí.
Ahora tenemos en nuestra ciudad muchos más lugares hermosos adonde escapar.

Hay quienes caminan despacio, corren, patinan o pasan en bicicleta pedaleando empecinados. Otros sentados en una banca discretamente roban un beso. Hay también quienes simplemente forman un molote en el estacionamiento escuchando música y ‘‘parqueando con las guialcitas’’. La última vez que fui era impresionante ver la cantidad de carros y de personas, y es natural pensar que este es el pueblo reclamando sus espacios públicos. Es cierto que los radios de los autos son un poco ruidosos, pero en medio de todo es lo menos importante. Es interesante ver que hay quienes van hasta allá solo para sentarse en su carro a conversar y tal vez tomar una cerveza. Eso refuerza la idea de que se trata de una necesidad de espacio abierto y contacto humano.

Podemos decir entonces que análogamente al conjunto urbano, la calzada ha adquirido un sentido de lugar especial y muy propio que la hace más atractiva a cualquier visitante local o internacional. Ahora deja un recuerdo.

Hoy en día vemos una calzada con reorganización vial. Con bastantes basureros, que están, en su mayoría, limpios.  Bancas, maceteros, paisajismo, monumentos.  Museo conceptuado para ser de talla mundial. Y eventos, uso, gente, comunidad.

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