Tareas para futuro Alcalde

Posted on abril 17, 2010 por

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Publicado en el diario La Prensa

Miércoles 11 de Febrero de 2009

El arquitecto y profesor Michael Sorkin ayudó a ordenar la difícil tarea del diseñador urbano ante la ciudad moderna, con su ensayo Once tareas para el diseñador urbano. El reto del próximo alcalde es grande y, por eso, hacemos eco de las tareas asignadas y añadimos una, sugiriendo la adecuada coordinación entre la autoridad electa y los profesionales, conocedores de la materia y capaces de efectuar cambios positivos. El escrito ha sido un modelo para organizar cursos, conferencias y valorar la propia ejecutoria de profesionales. Su reproducción y explicación sirve para ordenar algunos temas de nuestra ciudad que están por atender y compartirlos con un público amplio.
1. Reforzar los vecindarios:

Una ciudad vital es la suma de vecindarios activos, que funcionan día y noche albergando actividad y diversidad. La improvisación ha empobrecido el patrimonio arquitectónico de vecindarios como Bella Vista y creado problemas sociales en otros como El Cangrejo que tienen que lidiar con grandes casinos y lo que estos implican. La desolación y los problemas sociales han desactivado áreas cómo Avenida Nacional, y la periferia de la ciudad es asediada por la inseguridad. Seguir desarrollando las juntas de planificación será una tarea determinante en este punto.
2. Que sea sostenible:

La sostenibilidad es una medida de eficiencia y beneficia a toda organización. Está vinculada a la planificación, sin que la una exista sin la otra. Es la sostenibilidad un fin fundamental de todo tipo de planificación y ejecución. Se hace posible solo al ser planeada en economías de escala. El Colegio de Arquitectos prepara un congreso internacional sobre sostenibilidad en 2011, un buen alcalde debería asistir a estos eventos.

3. Añadir verdor:

En nuestra ciudad, cálida, húmeda y ruidosa, mucho pueden ayudarnos las plantas a dar sombra, verdor, guiar brisas, limpiar el aire, absorber el ruido, etc. No se trata solo de sembrar crotos y heliconias en Avenida Balboa y Vía Argentina, sino de paisajismo estratégico. Proveer bosques explotados o corredores arbóreos que no remplazan los bosques que se pierden, pero aportan.
4. Asegurar el borde:

Para definir claramente el límite de la ciudad habrá que fortalecer los desarrollos periféricos para que se conviertan en sus propios núcleos de actividad e identidad. Tal como propone el Plan de Desarrollo Metropolitano de 1999. La ciudad difusa, sin límites, de la que no se puede salir es asfixiante.
5. Hacer espacios públicos:

Los científicos sociales han establecido la correlación entre la cantidad de espacio del que dispone un individuo y los comportamientos insalubres que van desde la compulsión, obsesión, hasta la violencia antisocial Una contraparte a la campaña educativa contra la violencia que se debe hacer en el próximo gobierno es una estrategia de activación de espacios públicos a través de inventarios, re-compras, recuperaciones. Bogotá es un ejemplo en ese sentido. Es en las plazas y ágoras donde históricamente se ha dado el discurso público y político de nuestra cultura occidental en sus mejores formas. Las plataformas mediáticas de radio, TV e internet no reemplazan la riqueza del contacto humano. Tal vez en una ciudad con más anfiteatros y espacios abiertos, surgirían líderes capaces de convencer con argumentos a una multitud y no por maniobras y maquinarias. Y las protestas podrían desplazarse de las calles a estos espacios y valorarse por sus méritos propositivos y no por presión coercitiva.

6. Cerciorarse de que las habitaciones tengan vistas:

Ubicar las ventanas es tarea para los arquitectos. Asegurar que el paisaje urbano no esté contaminado de cables eléctricos, vallas, postes, letreros y otras saturaciones requiere una acción regulatoria a mayor escala. La contaminación auditiva también es un tema que requiere atención. Por años la iniciativa de diseño urbano no ha venido del gobierno central ni de los locales. Esto debe cambiar.
7. Afinar la mezcla:

Lo viejo con lo nuevo, usos compatibles, lo pequeño con lo grande y lo mediano con lo XL. El lujo con lo cotidiano. En la diversidad está la riqueza de los vecindarios y de la ciudad.
8. Elaborar movimiento:

El desplazamiento humano es uno de los temas importantes de toda ciudad moderna y harto conocido es lo bizantino e inadecuado de nuestros sistemas. Este es el mayor problema de la ciudad y toma proporciones nacionales, porque incide sobre la mayor economía del país. Panamá merece que se deje de hablar de contratos e indemizaciones y nuevos puentes Van Dam y que se instauren sistemas modernos de buses, más y mejores taxis, mejor regulados, tranvías donde sean útiles (tren ligero), subterráneos algún día. Monorrieles donde sean viables y deseables. Trenes de cercanías hacia Arraiján, La Chorrera y Chepo. Trenes de carga de Panamá hasta Chiriquí. ¿Por qué no?
9. Localizar la arquitectura: También es un oficio de arquitectos, pero proteger los conjuntos urbanos y las formas arquitectónicas, como en el caso de Bella Vista, el Casco Antiguo y la antigua Zona del Canal, requiere involucrarse en el terreno normativo para que estos sitios implementen sus ambiciosos programas, conservando lo que aún haya de valor.
10. Defender la privacidad: El nómada urbano –que recorre largas distancias a lo largo de la jornada de trabajo y permanece distante de su casa desde el crepúsculo hasta el anochecer– necesita espacios y servicios que le den alternativas. Las ciudades modernas del mundo le han brindado más alternativas a los suyos que nosotros. En el espacio público debe caber la privacidad.

11. Que sea bella:

Para un diseñador no hay otro objetivo que crear belleza, y así debe ser la ciudad, bella. Pero es ésta la meta más esquiva, que escapa incluso de una definición. Lo más que puede hacer un alcalde es fomentar un ambiente profesional y un marco correcto que permita surgir las expresiones creativas de una sociedad a través de sus profesionales.
Esto nos lleva a la décimo segunda tarea: Dejar hacer, es decir, que el alcalde (no hay damas postuladas) no pretenda hacer estas labores, sino que las deje en manos de expertos: sociólogos, economistas, arquitectos, diseñadores urbanos, geógrafos urbanos, paisajistas, matemáticos, bibliotecarios. Algo distinto a lo que vemos en reportajes donde nos hablan de un municipio vuelto una oficina de relaciones públicas y autopromoción.
Para cumplir con estas metas los alcaldes y el nuevo gobierno deben llevarlas al ámbito de cada localidad, a través de la reglamentación y efectividad de la ley de descentralización. El concepto de que cada uno vela por su territorio es antiguo y comprobado. Se puede ampliar sobre este tema en el futuro, pero basta con decir que es uno de los factores que permitirá aprovechar las oportunidades de cambio durante los cinco años después de la próxima toma de posesión.

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