Ciudad Adolecente

Posted on abril 17, 2010 por

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Imágen base del programa de fotografías de astronautas de la NASA y complementos por Carlos Gordón de MetroMapas.

Publicado en el Boletín del Colegio de Arquitectos en 2006

En cierta medida podemos comparar a nuestra ciudad con un adolescente, que está creciendo rápidamente y enfrentando muchos cambios. Surgen temas de identidad y dirección y la necesidad de aprender de las experiencias de sus mayores y coetáneos. Ciertamente existe un enorme potencial, tiene el futuro por delante y hasta el mundo a los pies, siempre que se organice y se eleve por encima de la impulsividad.

Aprovechando el marco de el CoArq ,Congreso de Arquitectura del Colegio de Arquitectos de la SPIA, el Instituto Panameño de Arquitectura y Urbanismo y el Círculo de Arquitectas- celebrado este fin de semana entre viernes 3 y sábado 4 de Agosto- escribo esta nota incluyendo a un público más amplio que el que pudo asistir, para compartir algunas de las opiniones que se hicieron en este evento y añadir algunas consideraciones propias.

Sobre el tema de la ciudad, tan presente en la conciencia pública hoy en día, los eventos notables del congreso incluyeron una presentación excelente sobre urbanística en Medellín por el arquitecto urbanista colombiano Jorge Pérez Jaramillo la noche del viernes y una mesa redonda compuesta por un amplio espectro de las voces del discurso público arquitectónico y urbanístico de nuestro país, en la mañana del sábado.

La mesa redonda se elevó por encima de las expectativas y antecedentes. Se discutieron temas sensibles, por voces divergentes manteniendo mayormente la cordialidad y el debate a nivel de ideas.

Los Arquitectos, Jorge Riba y Richard Holzer, representaban el conocimiento y experiencia; Alfonso Pinzón, Humberto Echeverría, Ignacio Mallol y Alvaro González Clare, a la generación de arquitectos que lleva a cabo hoy en día la mayoría de la actividad profesional, el Arquitecto Manuel Trute, al punto de vista interno institucional sobre urbanismo y Raisa Banfield parte de un grupo de críticos de urbanismo y sosteniblidad. Los moderadores fueron los arquitectos Jaime Ventura y Rodrigo A. Guardia, mi padre.

Los temas salientes de la mesa fueron:

  1. La necesidad de rigor en la planificación y de un mecanismo que permita poner en efecto lo planificado de forma que las infraestructuras respondan al diseño de ciudad deseado en vez de ser un factor limitante.
  2. El dilema entre la necesidad de ampliar las arterias urbanas y mantener los estacionamientos que se encuentran en la servidumbre vial.
  3. La ciudad que deseamos los arquitectos.

Fue sorprendente que a pesar de los muy distintos puntos de vista, se concordaba en que se busca una ciudad para vivir, donde la gente pueda caminar y se creen y preserven espacios públicos y el contacto con la naturaleza. Por supuesto hay un consenso en todo el gremio de que el problema del sistema de transporte es prioritario y que el sistema actual es vergonzoso. Las diferencias de opinión fueron muy bien articuladas, llegando a grados sutiles, se centran en cómo resolver los problemas.

Se dijo en la introducción de los Moderadores que Panamá, aunque no tiene una historia de planificación como la de Medellín, que incluye planes de LeCorbusier y CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), aún está a tiempo para efectuar transformaciones importantes. La voz de alerta es que estas deben comenzar ahora, si bien debieron comenzar antes.

Sobre el primer punto, fue gratificante escuchar una opinión que he mantenido, expresada y ampliada por el Arq. Holzer: La planificación debe guiar a la creación o adecuación de infraestructura para poder desarrollar las áreas según un diseño coherente, con distintas densidades y usos en distintos lugares. La infraestructura no debe ser un factor limitante y es percibido así actualmente por la población que ha vivido malas experiencias debidas al déficit de implementación de planes de infraestructura.

La herramienta consensuada para atacar este problema es la coordinación inter-institucional y se mencionó que esta esquiva figura es materia de discusión pública desde que algunos panelistas estaban en la universidad (y no era una mesa muy joven) y éste aún no se ha logrado implementar exitosamente.

Hubo durante este punto referencias frecuentes a la experiencia relatada de Medellín, una metrópolis con 3 millones de habitantes y 11 municipios, con mecanismos de recaudación e instituciones que implementan programas con el presupuesto que se recauda. Parece ser un antecedente esencial para considerar la reglamentación de la ley seis de 2006 conocida como la Nueva Ley de Urbanismo.

Sobre la ampliación de vías el Arq. Mallol, explicó el caso de la Avenida Nacional, de cómo al perder los estacionamientos de la servidumbre después de su ampliación, los comercios del lugar perecieron, dando lugar a la desolación e inseguridad que asociamos con ese lugar.

También se consideró que si para mantener los estacionamientos es preciso elevar las vías, entonces los costos de modernizar el sistema de buses serían comparables a los sistemas de trenes elevados, tranvías u otros medios de transporte.

Considero que la solución del sistema de transporte de Panamá no se debe plantear a través de un solo sistema, una ciudad moderna incluye distintas capas que son complementos y en cierta medida redundantes (sin implicar ineficiencia, sino respaldo) para lograr el transporte. Esta relación entre la necesidad de estacionamientos para la actividad de los barrios debe ser sopesada con la especificidad de un modelo matemático para la ciudad que tome en cuenta además el entorno físico de cada una de las arterias principales: la Vía Transístmica, la Vía España y la “Tumba Muerto”.

Uno de los puntos que tenemos que aprovechar de la experiencia de los vecinos colombianos –que tanto en Medellín como en Bogotá nos pueden dar clases en materia de gestión y planificación urbana- es que la ciudad de Panamá es parte de una región metropolitana que tiende hacia la conurbación o unión lineal con Colón y por tanto los problemas y ventajas de una y otra están correlacionados.

En una secuencia de imágenes en la conferencia sobre Medellín se observaba el proceso de amalgamación de las áreas urbanas para formar una metrópolis, conocido como conurbación. Existen paralelos entre ese proceso y lo que está sucediendo entre Panamá y Colón. En este eje norte-sur Panamá Colón se concentra la mayor cantidad de población, recursos, PIB y oportunidades de empleo del país.

Debe considerarse, y no se mencionó, que Colón es una ciudad que se achica. En artículo de la revista Blank, Agosto 2006 el sociólogo Raúl Leis escribe de Colón: “La ciudad ha disminuido su población, de 55 mil en 1992 a 42 mil en el año 2000, pues las condiciones físicas y el ambiente del casco urbano no dan para más”. El problema de la ciudad que se achica, cómo Detroit, Baltimore o Manchester, es uno de los más estudiados fenómenos de la ciudad post-industrial y las estrategias de remedio no están del todo probadas y documentadas. Esto es preocupante visto que si muchos de nuestros problemas actuales tienen soluciones conocidas ¿Cómo vamos a atacar este problema que no las tiene?

Los problemas de la ciudad están ahora mismo mucho mas presentes en la opinión pública que los de la región metropolitana. La alta densidad de los desarrollos verticales es nuestra obsesión, mientras que la dispersión, el uso poco intenso de suelos y problemas de viabilidad infraestructural de la periferia no son muy mencionados. Estos problemas conllevan altos costos sociales y ambientales, tal vez mayores que los de la alta densidad.

Cabe resaltar la observación del Arquitecto Trute de que existe un Plan de desarrollo Metropolitano para las ciudades de Panamá y Colón, comisionado en 1997 y que costó 5 millones de dólares, el cual no es conocido ni utilizado activamente por los arquitectos y profesionales, convirtiéndose en lo que llaman un “plan libro” y que este documento debe ser conocido y aprovechado por el sector público y privado por igual. Este plan es de dominio público y está disponible en Internet.

Además, en materia urbana nuestro país, que con nuevas leyes busca la descentralización, está ya muy centrado en éste eje de Panamá-Colón ya que el plan metropolitano de ambas ciudades es el único marco legal integral sobre el tema de desarrollo urbano, no existe uno adecuado para ciudades pequeñas, cómo Chitré, Penonomé o nuevos desarrollos a escala urbana. No podemos dejar todo en las manos de los promotores para después venir con “la cofradía del santo reproche” como dice Joaquín Sabina.

Todos estos temas merecen explorarse más a fondo, espero poder hacerlo, pero por el momento sólo deseo sumarlos a la agenda del arquitecto y el ciudadano.

Los arquitectos Holzer y Riba representaron no solamente una memoria gremial, sino que aún se mantienen activos en respectivos frentes y nos regalaron anécdotas que son documentos para el urbanista panameño.

Recuerdos de Holzer de salir a la calle como estudiante a protestar, no la presencia norteamericana, sino su influencia sobre la morfología urbana que, idos los gringos no hemos subsanado, al no integrar este territorio devuelto a la vida de la ciudad. Añado que será difícil buscar a quien culpar ahora. Tal vez podemos echarle la culpa a los visigodos de haber obstruido la Gaillard –vía importantísima a lo largo de la ribera oriental del canal- para regalarle unos metros mas de patio de contenedor a los puertos.

También recordó Holzer la desafortunada decisión en 1940 de eliminar los portales que se construían sobre las aceras –dentro de la línea de construcción, para horror- y que daban cobijo del sol y la lluvia para hacer la ciudad grata al peatón hasta entonces.

Riba nos recordó sus experiencias en el IVU, Instituto de Vivienda y Urbanismo que duró de 1954-1968 y a pesar de su corta vida es recordado por muchos profesionales. El Arquitecto Allan W. Smith en su libro sobre planificación y desarrollo en Panamá considera que no llegó a cumplir su misión.

Arquitectónicamente fue un fin de semana muy productivo, algunas palabras las he recogido aquí, mas también hubo muchas imágenes de arquitectura, del trabajo de colegas latinoamericanos, bienvenidos siempre a motivarnos e ilustrarnos.

Quiero concluir felicitando a los organizadores y participantes del evento quienes nos legan un contenido de aprendizajes y el deseo de participar más activamente en el gremio y en este tipo de eventos.

Rodrigo Guardia D.

El autor es Arquitecto, Diseñador Urbano y Profesor en la Universidad de Panamá.


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